
Llegaremos a un punto en el que
al mirar hacia atrás no veamos nada
y una nube esponja nos borre el camino
Subidos a la calesita del parque de las ninfas
Vamos a estar borrachos
confusos como pequeñísimos animales o bichos
trataremos de cantar
de bailar
sin saber si algo es lo ridículo
Como juguetes desvencijados sorprendidos
en lo último de un placard de una casa antigua
con panza de alcachofas y goma espuma rosa
desbordados de un raro deleite, relamidos.
Vamos a pesar por debajo de la línea
y no vamos a pensar más que en dibujos
raptados por un súbito mareo microcósmico
sin mirarnos otra vez como ya antes
Azucarados
Insufribles
Tal vez digamos qué es esto
celosos como de una noche salvaje
de un amante ajado de reproches azulinos
hartados de nosotros mismos sordos
Poseeremos una cantidad de temperatura inmensa
litros de mercurio
rodeados de bandadas invisibles que nos rozan
quitándonos el pulóver el saco la bufanda
el vértigo de los bordes
como cosquillas
La serpiente gigante, el lenguaje, los dragones
Sustancias de siluetas nos reciben, las vemos
prudentemente montadas sobre el viento
repetidor como trucos como mago
Vamos a estar perfumados
repletos del silencio
de las sombras