furor



Me pinté los ojos color furia

me vestí las manos

me solté el pelo me peiné de india

veo ahora las ramitas de las sábanas

el verde musgo

Démonos una ducha, pueblo mío

¡vamos! nosotros podemos

saber qué es

lo que / aquello que / señalar eso que

nos duele tanto.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

sin título







Llegaremos a un punto en el que

al mirar hacia atrás no veamos nada

y una nube esponja nos borre el camino

Subidos a la calesita del parque de las ninfas

Vamos a estar borrachos

confusos como pequeñísimos animales o bichos

trataremos de cantar

de bailar

sin saber si algo es lo ridículo

Como juguetes desvencijados sorprendidos

en lo último de un placard de una casa antigua

con panza de alcachofas y goma espuma rosa

desbordados de un raro deleite, relamidos.

Vamos a pesar por debajo de la línea

y no vamos a pensar más que en dibujos

raptados por un súbito mareo microcósmico

sin mirarnos otra vez como ya antes

Azucarados

Insufribles

Tal vez digamos qué es esto

celosos como de una noche salvaje

de un amante ajado de reproches azulinos

hartados de nosotros mismos sordos

Poseeremos una cantidad de temperatura inmensa

litros de mercurio

rodeados de bandadas invisibles que nos rozan

quitándonos el pulóver el saco la bufanda

el vértigo de los bordes

como cosquillas

La serpiente gigante, el lenguaje, los dragones

Sustancias de siluetas nos reciben, las vemos

prudentemente montadas sobre el viento

repetidor como trucos como mago

Vamos a estar perfumados

repletos del silencio

de las sombras

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

El Precio




"En la vida económica, que constituye la parte más importante de la vida social moderna, toda relación auténtica con el aspecto cualitativo de los objetos y de los seres tiende a desaparecer, tanto respecto a las relaciones entre los hombres y las cosas como a las relaciones interhumanas mismas, para ser sustituída por una relación mediatizada y degradada: la relación entre los valores de cambio puramente cuantitativos."
"En el plano conciente y manifiesto, la vida económica se compone de gente orientada a producir valores de cambio, valores degradados, a los que se incorporan algunos individuos -los creadores en todos los terrenos- que continúan orientados esencialmente hacia los valores de uso, y que por ello se sitúan al margen de la sociedad, transformándose en individuos problemáticos, y naturalmente incluso éstos -a menos de aceptar la ilusión (que Girard llamaría mentira) romántica de la ruptura total entre la esencia y la apariencia, entre la vida interior y la vida social- no podrían dejarse engañar por las degradaciones que sufre su actividad creadora en una sociedad que produce para el mercado, inmediatamente que se manifiesta al exterior, en cuanto queda materializada en un libro, un cuadro, la enseñanza, una composición musical, etc., que posee un cierto prestigio, y por tanto, un cierto precio."
"Todo individuo , en la sociedad productora para el mercado, tiene ocasión de observar, en algún momento del día, la existencia de los valores de uso, que no puede conseguir sino por la mediación de los valores de cambio."
"De aquí que la creación de la novela, como género literario, no tenga nada de sorprendente. La forma extremadamente compleja que presenta en apariencia es aquella en que los hombres se encuentran diariamente sumergidos cuando se ven obligados a buscar toda cualidad, todo valor de uso de un modo degradado por la mediación de la cantidad, del valor de cambio, y ello en una sociedad donde todo esfuerzo por orientarse directamente a la producción de valores de uso no podría dar otro resultado que el de engendrar individuos también degradados, si bien de un modo diferente, el del individuo problemático".

Lucien Goldmann

Video: jul guerezta/y yo

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

La noche era suave y liberal





Después de estar una hora tirada en el suelo Paulina se levantó, vértebra por vértebra, dejando para lo último la cabeza. No estaba segura de cómo había llegado al piso ni de porqué no podía ser normal de vez en cuando. Esta última pregunta no era oportuna, mejor dicho, no era prioritaria, sin embargo estaba muy relacionada con la primer cuestión. Era conciente de lo que había pasado, lo que no se explicaba era cómo, por segunda vez en una semana, había terminado teniendo relaciones con un desconocido en el medio del parque, tan tarde a la noche. No, no le gustaban los hoteles pero no era eso, no era ese el asunto. Le parecía que la cosa era seria, que era grave, que no era normal. Le parecía que no estaba bien lo que hacía. Sin embargo, todo se daba con tanta naturalidad.

Dejó para más tarde las respuestas cuando terminó de acomodarse la ropa. Recordaba que el hombre, un muchacho de unos treinta años, le había ofrecido la mano para que ella se levante, y ella le había dicho que no con la cabeza, quería quedarse ahí un rato más, estaba muy cómoda. El chico dudó, como si también quisiera quedarse, pero Paulina no le habló, ni lo miró siquiera, y el chico se fue.

La noche era suave y transcurría con liberalidad. Esas fueron las palabras que Paulina usó en su mente, “qué noche suave y liberal”, mientras caminaba por la calle, dudando sobre si tomar un taxi o continuar a pie. Se detuvo en un kiosco y pidió una coca de vidrio chica. Las burbujas se atropellaron en su estómago con el primer trago. Después de dos cuadras de caminar decidió tomar el taxi, se sentía cansada y tuvo ganas de darse un baño.

Cuando llegó a la casa, su marido la esperaba junto a la pequeña. Le preguntó: “¿Otra vez Paulina?”. Ella no contestó. Abrazó a su hija acurrucada en el sillón y después le sacó a él el cigarrillo de la mano. “¿Hasta cuándo vas a seguir Paulina?”, preguntó él. Ella no contestó. Fue a la pieza, se sacó la ropa y se metió en el baño. Escuchó que el marido acostaba a la nena y lo escuchó entrar a la pieza. Cuando salió del baño, lo encontró sentado, leyendo, en la mecedora. “¿Qué leés?”. Él no contestó.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

Mecánica. Espíritu. Mónada

Unos pensadores de la época de la
Nueva Ciencia o Esperanza o Esperanto
Iluminismo, Ilustración, Modernidad
elentendimientohumano: la Razón

John Locke; An Essay Concerning Human Understanding.

Baruch Spinoza; Ensayo sobre el entendimiento humano.


sonríen porque ,sí, se dan cuenta de que se cayeron algunas barreras, velos, que se destaparon algunos conductos, que se puede hacer ciencia, que es lo que ellos quieren, nada más pensar con rigor científico, que ya ningún dios se interponga. Todavía arderán hogeras, pero las cosas cambiaron sustancialmente. Se dicen y se contestan, la matemática explota infinitesimalmente el placer de pensar, y pensar, y pensar. Sonríen beatitudos y pudorosus. Había tanto para entender...
He aquí, cándidos, unos extractos de Leibniz...

Gottfried Leibniz; de NUEVO TRATADO SOBRE EL ENTENDIMIENTO HUMANO, Tomo IV, Del Conocimiento, Cap. IV, “De las proposiciones universales, de su verdad y de su certidumbre” (1703).


“(2). Fil.- Todo nuestro conocimiento es de verdades generales o particulares. Jamás podríamos hacer entender bien las primeras, que son las más considerables, ni comprenderlas sino muy rara vez nosotros mismos, sino en cuanto son concebidas y expresadas por palabras.

Teo.- Yo creo que también otras marcas podrían surtir este efecto, como se ve por los caracteres de los chinos. Y se podría introducir un carácter universal muy popular, y mejor que el suyo, si se empleasen pequeñas figuras en vez de palabras, que representasen las cosas visibles por sus trazos, y las invisibles por otras visibles que les acompañaran, añadiendo ciertas marcas adicionales, convenientes para hacer entender las flexiones y las partículas. Esto nos serviría ante todo para comunicarnos fácilmente con las naciones alejadas; pero si se introdujese también ante nosotros, sin renunciar sin embargo a la escritura ordinaria, el uso de esta manera de escribir sería de gran utilidad para estimular la imaginación y para dar pensamientos menos sordos y más verbales de los que tenemos hoy. Es verdad que el arte de dibujar no es conocido por todos, de donde se sigue que, excepto los libros impresos, de esta manera (que todo el mundo aprendiera bien pronto a leer), nadie podría servirse de ellos más que por una especie de impresión, es decir teniendo dispuestas figuras grabadas para imprimirlas sobre el papel, y añadiendo después con la pluma las marcas de flexiones y de las partículas.

Pero con el tiempo todo el mundo aprendería el dibujo en su juventud, para no verse privado de la comodidad de este carácter figurado que hablaría visiblemente a los ojos, y que sería muy del agrado del pueblo, como, en efecto, los campesinos tienen ya ciertos almanaques que les dicen todo lo que quieren saber. Y me acuerdo de haber visto impresos satíricos en talla dulce, que tenían un poco de enigmáticos, en los que había figuras con significación propia, mezcladas con palabras, mientras que nuestras letras y los caracteres chinos no son significativos sino por el arbitrio del hombre.

(3) Fil.- Creo que vuestro pensamiento se realizará algún día, tan agradable y natural encuentro esta escritura; y parece que no será de poca consecuencia para aumentar la perfección de nuestro espíritu y para hacer nuestras concepciones más reales.”

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

Taxi





En la noche, las casi otoñales
las frescas noches insomnes
de dieciseis grados
noches de fin de verano
ya desierta la calle
libre y sola y libre
sin un plan ni un chocolate
sostengo en mi regazo de madrugada
amenazante un libro
lo escondo pero se vé el filo
blanco
Y ¿Cómo será dormir en la calle?
Sin llegar a casa
sin tener que estar cuidando
la salud de los otros
hombres, mujeres, patadas

-Yo sé de un autor que lo escribía
precisaba las quietudes y las
ridículas y perfectas caídas-

Acá esconderse o ser invisible
no regalar lo expuesto
que se vé, tirita, teme
los juguetes que aplastan
Ni a las luces borroneadas
secuaces, cómplices
Ni a los testigos que huyen
La mirada que no hace desaparecer
el contorno tal vez malvado
del abandono
No poder ser nada más, no poder nada
quietud, quietud, espera, inmovilidad
En un sólo cuadro que gira
según de donde provengan esos ruidos
Un apetito en suspenso que aguarda
para siempre
como esta quietud y este zumbar
de velocidad medida de peligro inminente
de violencia azul y blanca
Una sola voz que pega y pega
en todas las bocas
en todos los ojos

Es de noche, en esta noche
predecible
sin papeles, hojas, palabras
la luna más grande y nadie la mira
¿para qué? si está el camino

Te desesperaste tan sinceramente
y celestes celestes no podían mentir
eso lo celebro y lo rechazo
pero vuelve
ese mirar que me busca que me pide
-sabeme- me decís
-¿por qué yo?- te pienso
Y te abrazaría pero es tan difícil
como hipnotizar germinar ideas
inútil, no me gusta
(yo hablo siempre conmigo)

Más tarde misma noche
¿qué son esas máquinas?
Ahora que ya ninguno vivió
un pasado ¿qué son?

Un taxi me transporta por el espejo
veo al hombre que sabe
que mi libro, que mi libre
pérdida de todo, que estoy sola
que es tibio y no sé
qué le pasa, qué pregunta
¿Se puede besar a los extraños?
Alguna vez / Siempre / es bueno
no sabe / no contesta / nunca.
Demasiado como sí, metáfora, le digo

-¿Qué?- me dice
Y repetir todo, alternando y
consternado o se resigna y yo
a lo que no se debe no hacerlo.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

Fragmentas

Ella va a la casa de su amiga,
¿le queda de paso?

¿y esas cosas insignificantes que hacemos, qué?

Sostener las páginas del libro con un objeto contundente
mientras se desayuna.
Enjuagar las tazas
decir "está rico"
Más, más modestas,
prender la máquina, cerrar la ventana
mirar una remera que está en la silla
y no querer guardarla
Y, ¿cómo los labios se van hacia abajo? ¿Y matar
cien mosquitos por semana?
No sé, pero ¿prender la tele? ¿leer folletos?
Fijarse la hora.
Salir a la calle, cruzarse al kiosco,
pagar y que te den, algo,
a cambio.


(Fragmentos desprevenidos)



"Se levantó, calzó las chinelas de abrigo y miró un instante la bata de lana gruesa, raída en los bordes, antes de enfundársela: a su hija la deprimía verla con esa prenda gastada". Manuel Puig, The Buenos Aires affaire, 1973.



"Comían, con la barbilla rozando el plato, la cabeza hacia atrás, sorbiendo los macarrones. Comí otro bocado, un poco de queso y otro trago de vino. Fuera cayó algo que hizo sacudir la tierra". Ernest Hemingway, Adiós a las Armas, 1962.



"Se tiró a la cama sin secarse porque hacía mucho calor en la ciudad. Escuchaba música árabe. Jugó con su vello púbico mientras discaba." Gabriela Bejerman, Los Dioses Cazadores, 2000.



"Y aquella noche dejó pelados los huesos del pollo. Nada quedó para Flush; ni una pizca de patata, ni un pellejito..." Virginia Woolf, Flush, 1933.



"Se reclina en el respaldo del sillón. La mujer cierra la ventana, y la guardilla queda en una penumbra rayada de sol poniente. El ciego se adormece, y la mujer, sombra triste, se sienta en una silleta, haciendo pliegues a la carta del Buey Apis. Una mano cautelosa empuja la puerta, que se abre con un largo chirrido. Entra un vejete asmático, quepis, anteojos, un perillo y una cartera con revistas ilustradas. Es Don Latino de Hispalis. Detrás, despeinada, en chancletas, la falda pringona, aparece una mozuela: Claudinita." Ramón del Valle-Inclán, Luces de Bohemia, 1920.



Todo esto, claro, en medio de una tragedia no se vé.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS